4 de abril de 2018

Mentiras piadosas. Mentiras de despedida

Tu mirada, reposada sobre una vida de más de ochenta años, desprendía resiliencia una vez más. Nos mirábamos, tú preguntándote por qué y yo estirando los segundos porque no te volvería a ver. Al menos en esta vida.

"Por qué te ríes" -me inquiriste-. "Porque estás muy guapa y te veo estupenda" -te respondí, omitiendo para mis adentros- “y  porque esperaba verte bastante peor". Sin embargo, te vi eterna, muy mermada para como eras, pero con tu vivaz mirada y eso me agradó.

Estabas tumbada en una cama vieja de un hospital viejo, rodeada de cuatro achiperres viejos, pocos, en la que llaman Castilla "La Nueva". Esta vida siempre con sus guasas. Pero allí estabas tú, después de haber afrontado el trabajar desde niña sirviendo en casa de otros porque mi abuelo, tu padre, había quedado viudo joven y con otra hija, en una España de posguerra. Años mas tarde y de otra mujer, nacerían la Piedad y mi padre, como el último de los cuatro hermanos que fuisteis. Mientras, tú conocerías a quién fue el amor de tu vida y con el que trabajaste el campo y la vid. Por aquel entonces te ocuparon el tiempo también la educación de dos hijos bien hermosos y, por desgracia, los rigores de la enfermedad del tío, que le persiguió hasta el final de los finales. Aun así, reaños no te faltaron jamás para echar pa’lante sin que faltara la sonrisa en esa tez curtida por la solana de La Mancha. Y en esto pasaron los años hasta que un día, ya de viejitos, enviudaste y, al poco, la vida te puso de nuevo a prueba con un ictus que ha sido lo más feo que te ha pasado, porque éste te sacó del hogar y tuviste que rumiarlo sola, que por muchas visitas que tuvieras y aún con unos hijos impecables, ya no estaba él, para que te reconfortara con su mera presencia, con su mirada, con sus silencios o en la noche, a tu lado en la cama. Por eso las noches se volvieron frías y los días prácticamente se componían de tedio por rutina y esperanza de volver a tu Alcázar, porque esa nunca la perdiste. Seis años después, de hoy para mañana, la crème de la crème de las enfermedades afloró. Ese arisco cáncer de páncreas quizá ya había venido a visitarte y se había instalado hacía años, pero tu fortaleza supo mantenerlo oculto hasta que ya no había más que hacer que esperar una miaja de días a que te fueras para siempre. Digna y plena.

Para mí quedan los recuerdos, esas tardes de baño en la Alameda dentro de una estera en la que habías calentado el agua al sol de la mañana, las tortas de manteca que guardabas en la alacena, las siestas en la banca, tú memoria eidética, aquella mirada reposada sobre una vida de más de ochenta años y el tacto de tu mejilla, último contacto físico al calor de los fríos besos del adiós.

Te despediste bromeando "Mírame, ya no tengo ni tetas" y diciéndome "A ver si me dan el alta pronto y la próxima vez que nos veamos no es en el hospital" y yo, piadosamente respondí "Dalo por echo, tía" a sabiendas de que era mentira.


Por esa vida eterna, allá donde quiera que estés. D.E.P.

27 de junio de 2017

El oasis de Los Locos

No hay nada que más nos guste a Los Locos que disfrutar de la montaña en todas sus variantes, más aún cuando al hacerlo tenemos el enorme privilegio de hacerle a otro buen puñado de locos un poquito más fácil y llevadero el camino hacia sus sueños. Con esta máxima, qué mejor que crear un oasis allá donde el cansancio comienza a hacer mella.

A esos Locos GTPeros que nos regalasteis algunos minutos de compañía en vuestro paso por la granja, os queremos hacer un pequeño regalo en forma de recuerdo. Esperamos que os guste y os esperamos el año que viene, como siempre, a tope de Rock&Roll.



Un abrazo LOCO

P.D.: Por respeto a los menores, hemos tapado las caras de todos aquellos que no tenemos el consentimiento directo de sus padres. Si queréis alguna foto original, poneos en contacto con nosotros por privado en la dirección admin@loslocosdelcerro.com y estaremos encantados de facilitárosla, tras haber confirmado vuestra identidad.

27 de mayo de 2017

Estás fino. ¡Estás, Fina!

“o de la importancia de los signos de puntuación (puntos suspensivos, puntos seguidos, puntos y aparte y admiraciones) en el mundo del trail”

La pareja por excelencia escuchará de pie, impertérrita, la llamada de las montañas. Tensará músculos a la par. Estarán listos para salir, estrujar la vida y sentir, sentir de verdad. Y así lo harán.

Lluvio, estás fino. Sin más. Porque no hay mucho más que decir. Mañana reventarás el crono. Revalidarás que hace dos años tú estabas ahí por razones más que justificadas y, con ello, volverás a expresar tu agradecimiento de la mejor manera que sabes, de la única forma posible. Además, mañana volveréis a compartir salida, monte bajo un cielo infinito y sentimientos que ningún otro será capaz de comprender siquiera. Y eso es más importante que cualquier otra cosa.

¡Estás, Fina! Créetelo. Pese a todo y por encima de todo, estás. Sonrisa ancha, que no deja espacio para nadie más en esa plaza. Plaza que se quedará pequeña para albergarlas a ella y a tu ilusión. Recuerdo ahora cuando allá, por aquel 17 de Junio de 2012, quedó su impronta en nuestra sierra amada. Sonrisa del virtuoso pianista que tocó las teclas de nuestros sueños. Rezaba una entrada en el blog: “¿cuándo se nos olvidó ser niños?” Ahora, más que nunca, tengo totalmente claro que eso a ti no te pasó jamás. Sólo tú miras siempre igual que un niño, sin límites ni restricciones y por eso Rafina, desde recién levantada la mañana, te vestirás esa mirada de niño y esa sonrisa que todo lo puede y no te desvestirás de ellas ni cuando bien avanzada la noche, al tumbarte en la cama rendido y exhausto, con los ojos abiertos de par en par, sonrías al techo recitando sin mediar palabra “Hoy ha sido el día y yo he estado allí”.

Lluvio, prepararás el camino al pianista. Pianista, tocarás melodías que le harán volar. Juntos seréis uno. Juntos seréis imparables. Vuestros sueños serán nuestros sueños. Vuestros sufrimientos serán los nuestros. Vuestras alegrías serán compartidas con nosotros. Pero la felicidad plena y a quienes dediquéis cada paso serán sólo vuestros. Eso os pertenece a vosotros en exclusividad. Y el día quedará imborrable en vuestro recuerdo. Inseparable de vuestro ser, desde el momento en que toméis la salida y para siempre.



P.D.: Porque la vida son ciclos, al igual que ese caluroso día de Junio escuché al pianista desde detrás, mañana tendré la gran suerte de volver a hacerlo desde la misma perspectiva. Rafa, ten por seguro que conforme las reciba, me encargaré de empujar las notas hacia delante, con la escoba firme, para devolvértelas a modo de jaleo, gritándote “Ondo, ondo, oso ondo, amigo. Lasai eta ondo pasa. Sólo tienes que disfrutar”

P.D.2: Las entradas al blog a las que hago referencia son:
La sonrisa del pianista
Con la mirada de un niño
Naia

y para los que se pongan sentimentales, también aconsejo la lectura de:
Zegama, un sueño hecho realidad

y porqué no...
Betiko zoroak

31 de enero de 2017

Adelante, ¡¡hasta la victoria!!.

No son lo mejores tiempos, pero siguen siendo tiempos Locos y, no podía dejar pasar el momento en el que uno de nosotros, de los New Locos, de la nueva hornada ha conseguido el triunfo en un carrera del Circuito Táctika Trail.
Nuestro amigo Isma. Ufano y socarrón. Que se rie de todo y de todos, empezando por si mismo. Humilde y de noble corazón. Ha sido quien ha cruzado primero la linea de meta y bien que nos ha dejado una instantanea que quedará para el recuerdo de todos, especialmente de él.


¡¡Enhorabuena crack!! Te lo mereces y seguro que habrá más días felices.

13 de noviembre de 2016

Somiedo en 208 segundos

Esta vez no voy a describir con palabras lo que supuso la aventura del verano. He pensado que es mejor mostrároslo en imágenes. Disculpad que estén condensadas en tan poco espacio de tiempo y que fuera se queden muchas de las que deberían estar, pero creo que con lo que muestro es suficiente para que os llegue un poquito de lo que esa maravillosa tierra nos regaló.

Además, quiero agradecer a Aran y Fernan el cariño y dedicación que pusieron a cada segundo de los que allí pasamos. Sois excepcionalmente excepcionales.