26 de diciembre de 2010

25 de diciembre de 2010

Amistad "cerril"

Un saludo a todos:
Quiero daros mi más profundo agradecimiento por ser parte de nuestro Cerro que tanto nos ha unido.
No soy hombre de Navidades. Pero no dejo de considerar que son parte de nuestra tradición, no más distintas que la fiesta de la C.A.M., por decirlo así.
Mañana, si es que me dan el relevo, quiero subir al Cerro por el lado más largo y bajar por las Canteras. No estoy nada bien físicamente. Pero lo haré a mi bola.
Iniciaré la cabalgada sobre las 8. Probablemente desde mi casa. Aunque depende...
Si alguien está interesado en acompañar a este espectro, pues me enviáis un correíllo.
Un gran abrazo,

24 de diciembre de 2010

Había una vieja costumbre...

Había una vieja costumbre en días como el de hoy en que varios amigos se calzaban las zapatillas, se ponían el gorro de papa Noel, agarraban un polvorón o un benjamín de cava y subían al depósito de Moral corriendo juntos para cantar un villancico compuesto para la ocaasión, zamparse las viandas y después de un sincero y fuerte abrazo retornar a casa.
Hoy he de reconocer que la vida y sus circunstancias han castrado aquel hábito.
Añoro aquella costumbre y siempre guardaré un emotivo recuerdo.
Hoy, aúnque en solitario intentaré reeditar parte de aquella costumbre y, no dudeis que os tendré muy presentes.

Esos giros de la vida

Hay veces en esta vida en que se tiene la ocasión de conocer a alguien grande en corazón y como PERSONA (así, en mayúsculas). Tengo pocos años para poder hacer estas aseveraciones, pero si los suficientes para darme cuenta de las cosas y hace poco más de año y medio que conocí personalmente a una de estas escasas maravillas de la tierra. Desconozco porqué, pero cuando conoces a una de estas personas te das cuenta de inmediato que es de las elegidas. No tiene razón científica alguna (os lo dice un racionalista que no cree si no ve), pero sientes que tiene esa bondad innata del elegido. El tiempo, si te permite seguir conociéndola más personalmente y en profundidad te va dando la razón y afianzando esa idea que preconcebiste en el primer encuentro, hasta que llega ese momento en que te sientes dichoso de conocer a un elegido, incluso un poco superior por ser alguien que tiene accesibilidad a él.

Esa grandeza, como no podía ser de otra forma, se muestra en las cosas más sencillas, en las cotidianas, sin grandes alardes ni fuegos artificiales que la enluzcan, pues brilla por sí misma. Incluso si no eres alguien curioso y observador será imposible que pase desapercibida, pues es inevitable sentir que en esa humildad también reside parte de su gloria.

Hoy he tenido una nueva ocasión de volver a vivir en un gesto esa plenitud que te da el compartir un rato con una de esas personas, pero he de reconocer que no he estado a la altura. Esta vez, por desgracia, la llamada que tendría que haber sido para desear una buena noche era diferente en su esencia, pues resultaba que iba acompañada de un "¿qué tal?" angustioso. Después de esa respuesta "tranquilizadora" de: "controlado de momento", ha surgido espontáneo el gesto de la excelencia, pues la siguiente frase que he escuchado ha sido: ¿y tu y la familia, qué tal todo? ¿bien?. Ese olvido de lo suyo por la preocupación del que no tiene problema, esa forma de no hablarte de su difícil situación preocupándose primero por ti es lo que me ha vuelto a recordar lo enorme que es la persona que estaba al otro lado del hilo telefónico. Decía que no he estado a la altura porque lo que debiera haber hecho es hablar un rato largo de lo superficial para así hacerle de alguna forma olvidar por un breve espacio de tiempo la realidad que está viviendo el que realmente lo está pasando mal y lo necesita. Sin embargo, un nudo ha atenazado mi garganta, el mismo nudo que ahora me hiere y brota de nuevo y he tenido que acortar la conversación y despedirme antes de lo debido, por no romper con voz desgarrada la serenidad de mi amigo. Tras colgar, un sentimiento de inmadurez me ha hecho sentir que no he estado a la altura de las circunstancias, pero ¿se llega en algún momento a aprender a afrontar estas situaciones?. Reconozco que no valgo para ellas, soy demasiado niño o sentimental, no lo sé.

Perdonad este tostón que en un principio pretendió ser un elogio y ha terminado siendo, una vez más, un párrafo egocentrista que hablaba de mí mismo.

Ppong, que pases una MUY FELIZ NOCHE CON LOS TUYOS, los que te quieren y son tu familia. Bébete cada minuto de esta noche con especial disfrute y sé dichoso, aunque sea por unas horas y mañana la bendita realidad nos vuelva a poner a todos en nuestro sitio. Un abrazo muy fuerte del que te quiere y estima.

20 de diciembre de 2010

Creo que todos nosotros alguna vez hemos tenido la sensación de confiar en alguien más que el propio interesado. De un tiempo a esta parte ese es el sentimiento (seguramente equivocado) que me está rondando. Como además siempre he sido una persona a la que no le gusta dejar las cosas a medias (otra cosa es que muchas veces no lo consiga), me produce una cierta desazón no poder ser yo mismo el que deshaga el maleficio por otro y concluya lo que nunca debió quedar inconcluso. Recuerdo una escena de una película, creo que era Aguirre o la cólera de Dios, aunque mi memoria siempre esquiva falla con bastante frecuencia, en la que en plena tormenta en un mar proceloso y con una verdadera batahola de truenos y resplandor de rayos, el conquistador en un navío, lejos del pánico que reinaba entre sus huestes, se subía a lo más alto del mástil para alentar a sus compañeros y a su propio ímpetu gritándo al Altísimo que le partiera con un rayo. Pues ni más ni menos es lo que yo pido: sin miedo al barro ni a los despistes y con la mirada al frente: a por el GTP.

14 de diciembre de 2010

Locos del Cerro en el podio

Hay veces en las que la realidad supera claramente a la ficción, resulta difícil explicar lo que para uno es inexplicable, sobre todo cuando no se le quiere dar más importancia de la que tiene, o sea, ninguna. En espera de que las palabras puedan surgir os dejo el vídeo... ¡no tiene precio!

13 de diciembre de 2010

Un sueño...

 Creo que todos soñamos algún día con llegar el primero a la meta , con recorrer esos últimos metros sintiendo que por un momento eres el protagonista final de la carrera, pero la realidad es la que es y se supone que es algo que nunca va a ocurrir.

 Desde que empecé a correr lo hice por diversión, poco a poco te das cuenta de que acudir a carreras le da un poco de motivación emoción a este deporte, haciendo más sencillo salir a correr en las frías mañanas de invierno o las calurosas tardes veraniegas. 

 El reto siempre fue terminar, recuerdo mi primera media maratón en Ávila, pensando en las dos horas y media que tenía para llegar dentro del plazo. Más adelante, y ya de forma un poco inconsciente empiezas a pensar en las marcas, bajar de x o hacer menos de y, pero siempre luchando contra uno mismo.

 Pero el sábado una alineación de planetas hizo que por un momento sintiera lo que es ser el primero en una carrera, por primera tuve que pensar en como correr con respecto a los demás... ¿tiro con fuerza para dejarles atrás? ¿reservo lo que pueda y tiro más tarde?... es curioso sentir algo distinto después de tantas carreras. 

 Al final ese sueño imposible se cumplió... todavía no me lo creo.

 Pero nada termina aquí, no haré caso a mi hermana, la cual me pide que me retire en lo más alto, jeje. Hoy he vuelto a salir a correr con las mismas metas que antes, divertirme, relajarme, disfrutar del frío y el calor, de los caminos y las sendas, de futuras carreras en las que el objetivo será de nuevo terminar.